29 octubre 2009

A nuestros difuntos y a todos los que lo seremos.

No nos queda otro remedio que morir, y al hacerlo, nuestra vida habrá de adquirir algún sentido.
( a nuestros fieles difuntos)

Nada se decide al azar, nada es casual, aunque lo mas aparente nos diga lo contrario.
Existe el más allá, existe lo que no vemos.
Somos un instrumento de nuestro destino, este nos utiliza a su antojo para marcar muchos otros destinos que también son usados a su antojo.
Somos solo parte de un átomo del destino universal, de la verdad de la existencia, somos una diminuta e insignificante parte de la verdad y de la realidad en si.
Solo nos queda ser lo que somos y hacerlo lo mejor posible, pasar y dejar (como seres de tiempos pasados) nuestra huella en el suelo que pisamos.

Y si no porque decir; No somos nada: polvo y ceniza.

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