01 marzo 2010

Inamovibles (en nuestras ideas).

Se quiere construir, se quiere cambiar y hacer algo mejor. Pero las acciones pasadas, la larga estela de corrupcion y la falta de incentivos hacen que se frene completamente el mecanismo sanador de lo que mal hecho ya estaba.
La falta de educación, la ola de seres irrespetuosos, la mentira y la tración, son como polillas en este trozo de madera ya muy carcomido. No respetamos nada y eso sólo nos lleva a un círculo que llega al punto en que nada nos respeta a nosotros.
La necesidad es más fuerte que el respeto al prójimo. Las soluciones ya tantas veces han fallado que nadie cree en ellas. Y Dios, ya viejo y cansado, no hace mas que equivocarse aferrándose a sus creencias, en las que ya ni él mismo cree.

1 comentario:

  1. No nos queda más remedio que intentar cambiar nosotros. O más bien lo contrario, conseguir que no nos cambien. Lograr que no pisen nuestros pensamientos. Es lo único que nos pertenece de verdad. No dejarnos arrastar por esa corriente destructiva que sólo sabe de poder, que cada día es más burdo y chabacano y baja y baja escalones en busca de ese oro que no está a ras de suelo, que está hacia arriba, en la mirada de las gentes, en sus acciones, en sus sonrisas. En todo lo que no compra el dinero y con lo que podríamos ser felices, si fuéramos más inteligentes.

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